Publicidad que emociona (6).

  • Publicado el: 4th noviembre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

Cuando un anuncio se alza con el premio Emmy 2015 a mejor spot del año no podemos hacer otra cosa que admirarlo. Si además su mensaje es puramente emocional y es capaz de conseguir una viralización sin límites y alcanzar más de 85 millones de visitas en más de 150 países, la admiración se hace mayúscula. Y si además promueve valores contra los estereotipos sociales solamente nos queda quitarnos el sombrero. Porque somos de los que creemos que la publicidad, a veces, sirve para intentar mejorar el mundo en el que vivimos.

Hablamos de la campaña ‘Like a Girl’ de Procter & Gamble. La compartimos con vosotros a continuación. Disfrutadla.

La desorientación al cliente

  • Publicado el: 28th octubre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

Rescatamos un fantástico chiste del genial humorista español Forges. Obsérvalo con atención.

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Pregunta 1. ¿Por casualidad, alguna vez, en algún restaurante, cafetería o bar has experimentado la sensación del caballero protagonista de la viñeta de Forges? Apostamos todo al sí. Es más, apostamos a que no lo has experimentado ni una vez ni dos, ni tres, sino muchas.

Pregunta 2. ¿Has vuelto a poner los pies en ese establecimiento? En este caso, no apostamos…. Esperamos que la respuesta sea NO, que es la que se merece el local, pero nos tememos, por hábitos o por circunstancias varias, que hayas vuelto. Craso error.

Esa situación tan habitual refleja lo contrario de lo que debería ser. El cliente, o, mejor dicho, el C-L-I-E-N-T-E, no tiene más remedio que estar pendiente del camarero, en vez de estar disfrutando de su descanso, de su bebida o comida y de la eventual conversación con otros clientes. Debería ser al revés. El cliente debería estar absolutamente despreocupado del camarero, asumiendo que este es un profesional que sabe lo que debe hacer: estar pendiente de las necesidades del cliente.

Forges ilustra esta situación en una cafetería, un tipo de establecimiento que todo el mundo frecuenta a menudo. Pero sabemos que se puede trasladar a muchos otros negocios.

Los negocios cuyos empleados no saben cuidar a los clientes (nota: la responsabilidad debe recaer en los jefes) están reñidos con un concepto tan importante y básico como la orientación al cliente. Nosotros, a esta falta total de orientación al cliente la denominamos “DESORIENTACIÓN AL CLIENTE” … Y, claro, “desorientar” equivale a “hacer perder el sentido” y a “confundir”, por lo que un cliente o consumidor desorientado tiene tendencia a PERDERSE. Para siempre. Que es lo único que se merecen esos establecimientos o negocios.

 

¡Ya vienen los Reyes!

  • Publicado el: 21st octubre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

Vienen los Reyes Magos. La cuesta de enero. San Valentín. Día del padre. Ya es primavera. Día de la Madre. Operación bikini. Rebajas. Vacaciones. Vuelta al cole. Halloween. Navidad… ¡y vuelta a empezar!

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Acabamos de mencionar 12 tópicos comunicativos de lo más manidos en publicidad, pero no por ello menos exitosos comercialmente. Por eso vuelven año tras año. En lugar de dividir el año en meses de calendario podríamos dividirlo en campañas de comunicación: ahora estaríamos en Halloween (¿lo huelen ya?) y a puntito de que éste caduque y empecemos a vestir de Navidad los escaparates, los anuncios, los catálogos y las calles, aunque falten más de dos meses para que llegue. De hecho, podría parecer que las marcas participen en una carrera para ver quién es capaz de empezar a comunicar antes sobre el tópico siguiente, y no es en vano: quién da primero, da dos veces. Así lo confirma un reciente estudio de AdWeek que demuestra que las marcas que empezaron en septiembre a hablar de Halloween han logrado un mejor posicionamiento –especialmente en redes sociales- que las que lo han hecho en fechas aparentemente más razonables y cercanas a la noche de los muertos.

Y ustedes, ¿ya aprovechan en sus negocios la potencia de las fiestas y ocasiones especiales? Todavía les quedan unos días para explotar los últimos coletazos de la fiesta de Halloween, pero pocos… Y ¡ojo!, porque el 2 de noviembre ya empezará a ser tarde para planificar la Operación Navidad. ¿Preparados?

Todos somos influencers

  • Publicado el: 14th octubre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

El boca-oreja ha evolucionado. De hecho, ha crecido, se ha expandido y ha alcanzado unas dimensiones que hace unos años resultaban inimaginables.

Por ejemplo, cuando unos años atrás pretendíamos seleccionar un restaurante para un viernes por la noche podíamos preguntar a amigos y conocidos si sabían de alguno recomendable, o como máximo, leer alguna crítica gastronómica. Poco más.

Ahora, elegir el mejor restaurante puede convertirse en una labor de ingeniería: no nos basta con el tradicional boca-oreja sino que si lo deseamos podemos acceder a muchísima más información: varios posts de bloggers de la ciudad que nos relatan su experiencia y la ilustran con fotos de los platos dignas de una revista de moda; algunos portales de referencia en que los usuarios puntúan la experiencia, el servicio y la relación calidad/precio del mismo; e incluso una simple búsqueda en redes sociales utilizando el hashtag adecuado nos permite acceder en un solo click a opiniones y experiencias de cualquier persona que ha tenido a bien de hacer pública su vivencia.  Sucede lo mismo con la compra de un aparato tecnológico o la selección de la mejor crema hidratante: prácticamente no existe producto en el mercado que no esté reseñado en internet.

Young woman shouting into loudspeaker and modern blue icons and symbols come out

El mundo online nos ha abierto una ventana de posibilidades que permite que los consumidores interactúen entre ellos a diario sin necesidad de conocerse, ejerciendo su capacidad de influencia y poniendo en evidencia el poder del boca-oreja electrónico.  La comunicación a través de las redes se ha democratizado y ha convertido a todo aquél que lo desee en un influencer que puede hacer llegar al resto del mundo su experiencia (positiva o negativa) con nuestra marca, producto o servicio.  Es más, cuando nuestra experiencia es negativa, amplificamos la resonancia del mensaje y una queja viralizada en la red se convierte en propaganda negativa. Mientras un cliente satisfecho puede hablar elogiosamente de nosotros y recomendarnos a cuatro o cinco personas (con suerte), uno insatisfecho puede llegar a hablar mal de nuestro producto o servicio a una docena de semejantes e incluso a generar un efecto de onda expansiva a partir la crítica.

Sí o sí, van a hablar de nosotros. Pensemos bien qué es lo que queremos que cuenten.

Publicidad que emociona (5).

  • Publicado el: 7th octubre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

¿Cómo convertir en arte el anuncio de una marca de mantequilla? Aquí lo podemos ver. Untar mantequilla tiene su gracia, lo sabemos, pero este anuncio nos transporta desde ese pequeño placer a otros placeres mayores: el de crear (gastronomía), el de disfrutar creando, el de la música, el de lo visual, etc. Esta campaña de la marca de mantequilla Lurpak (producto de ARLA FOODS) bautizada como “Freestyle” (Estilo Libre) es un verdadero canto a la creatividad (lo cotidiano hecho arte) y, de paso, genera muy buenas vibraciones. Ganó un León de Bronce en el festival de publicidad de Cannes 2015. ¿Os gusta?

 

La velocidad y el marketing

  • Publicado el: 30th septiembre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

Sabemos que la velocidad y el tocino casan mal y no deben confundirse… La velocidad y el marketing, en cambio, pueden casar bastante mejor… Un marketing veloz puede causar impacto, sensación y resultados. Aunque, también, puede generar revuelo entre los consumidores. Los “disparos” de marketing veloz no siempre gustan a todo el mundo.
Traemos a colación dos ejemplos de marketing veloz, uno muy reciente, de la semana pasada, y otro antiguo, de los primeros 90. Son buenas ilustraciones de cómo la publicidad está alerta a lo que sucede a su alrededor, para promocionar su marca. ¿A cualquier precio?
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Caso 1. NORWEGIAN. La semana pasada, Norwegian, una aerolínea noruega ‘low cost’ mostró ingenio, brillantez y, sobre todo, rapidez, para publicitar y promocionar sus vuelos a Los Ángeles, tanto en medios offline como online. Aprovechó la separación de Angelina Jolie y Brad Pitt para ofrecer vuelos muy baratos a Los Ángeles desde diferentes lugares del planeta. En tan sólo un día, su campaña se convirtió en viral en Internet. Es una publicidad ingeniosa que invita a la sonrisa (y, si planeas ir a Los Ángeles, a comprar el billete), aunque ha habido gente que la considera poco respetuosa con los archiconocidos actores.
Caso 2. COCA-COLA. A finales de agosto de 1993, Michael Jackson estaba en plena gira mundial, esponsorizada por Pepsi-Cola. Al recalar en Bangkok, tuvo que posponer dos veces su concierto allí por estar deshidratado a causa del calor y humedad de la capital tailandesa. Coca-Cola, el sempiterno competidor de Pepsi, decidió aprovechar esa circunstancia y, al día siguiente del aviso de la doble cancelación del concierto, publicó un anuncio de media página en dos diarios tailandeses editados en inglés, “The Nation” y “The Bangkok Post”. El anuncio simplemente rezaba: “¿Deshidratado?… Siempre hay Coca-Cola”. Rápido e ingenioso. Y un ataque directo a Pepsi. La campaña publicitaria de Coca-Cola fue muy localizada en el tiempo y en el espacio, ya que sólo duró un día y únicamente se llevó a cabo en Bangkok. No gustó a todo el mundo. Los detractores de la campaña se quejaron de que Coca-Cola se aprovechara de la fragilidad física del cantante.
Por tanto, en ambos casos, hubo rapidez e impacto mediático y comercial (sin duda, Coca-Cola en 1993 en Tailandia logró vender más unidades y, en estos días, Norwegian estará vendiendo más que nunca su trayecto a L. A.). Y en ambos casos también, polémica. ¿Marketing veloz? Sí. ¿Marketing certero? Depende de para quién. ¿Qué os parece?

Seducir a los millenials

  • Publicado el: 23rd septiembre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

Los millennials ya no ven la tele pero no conciben la vida sin su smartphone.

Sirva este titular para resumir los hábitos de los jóvenes nacidos a partir de mediados de los 80 que ya no conciben sentarse delante del televisor a esperar que llegue la hora de su serie favorita y prefieren consumir contenidos a la carta, optar por el streaming, interactuar en las redes sociales o acceder a apps en sus móviles: Facebook, Twitter, Snapchat, Instagram, Youtube, Facebook Messenger e Instagram son algunas de las aplicaciones que se llevan la palma y con las que la generación bautizada como ‘nativos digitales’ está más que familiarizada.

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No en vano, el último estudio realizado por Nielsen sobre hábitos y consumo de televisión pone de manifiesto que las personas de entre 18 y 24 años ven una media de 19 horas semanales la televisión, algo que supone un descenso del 21% respecto a los datos de 2013, lo que se traduce en cinco horas menos a la semana delante del televisor.

Por lo tanto, si nuestro público objetivo son los menores de 25 años no podemos esperar venderles nada si solamente nos planteamos la ya tradicional campaña de comunicación en televisión: debemos ser conscientes de que nos dejaremos a muchos por seducir. No nos bastará con programar anuncios dentro de las pautas publicitarias porque mientras estos spots se emitan ellos estarán mirando a otra pantalla, probablemente la de su teléfono móvil. Es decir, debemos lograr colarnos es estos dispositivos y en sus patrones de consumo si queremos que nuestros esfuerzos se reviertan en fidelidad hacia nuestra marca.

Los millenials han decidido que las reglas del juego han cambiado, y para seducirles solamente podemos adaptarnos y crear campañas personalizadas a su nueva forma de vivir.

Group of people using a phone

Group of people using a phone

Publicidad nostálgica

  • Publicado el: 16th septiembre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

La nostalgia es un cúmulo de emociones. Es la pena, tristeza y/o melancolía originada por el recuerdo de una pérdida de algo o de alguien querido. No forzosamente se produce con una pérdida física, puede ser fruto de la lejanía, ausencia o privación transitoria de un lugar, una persona, un animal, etc.
Hoy, queremos despertar vuestra / nuestra fibra nostálgica, apelando a algo habitualmente muy querido y que no volverá: NUESTO PASADO INFANTIL Y JUVENIL. Para ello, hemos recuperado y recopilado una decena de anuncios españoles históricos perdón, vintage…, que es como se dice ahora.

Anuncios españoles vintage
¿Qué te dicen estos anuncios? Obsérvalos con atención. Saboréalos. Uno a uno. Esa marca, ese diseño, ese slogan, … Regodéate. Entretente.
¿No te dicen nada? Eso significa que eres joven, muy joven… No te preocupes, en pocos posts nos ocuparemos de ti. 😉
¿Te dicen algo? ¿Te traen buenos recuerdos? Eso significa que tienes 40, 50 o más años.
Cualquier español de más de 40 años recordará esos anuncios. Cuanto más antigua es una marca que conocemos, más afecto sentimos hacia ella. ¿Por qué? Porque la tenemos ineludiblemente asociada a nuestra infancia y juventud. Y todos sabemos que Rilke dio en el clavo cuando dijo aquello de que “la verdadera patria del hombre es la infancia.”.
Decíamos que nuestro pasado es una pérdida irremisible. No podemos volver físicamente a él, pero… lo podemos recrear a través de una facultad humana prodigiosa: el recuerdo. Eso sí, nuestra memoria es selectiva: no quiere infligirnos daño, por lo que filtra el pasado a nuestro favor. Por eso, recordar el pasado produce, generalmente, sentimientos agradables. Evocarlo nos aporta paz y tranquilidad.
Los anuncios o campañas publicitarias vintage nos retrotraen a nuestra niñez, adolescencia o juventud y, generalmente, nos inducen a rememorar situaciones felices de aquella época. La publicidad nostálgica nos provoca algo parecido a lo que sucede con la música: cuando escuchamos canciones de nuestra adolescencia y juventud, sentimos que ¡esa es NUESTRA música! Del mismo modo, cuando revisitamos anuncios de aquella época de nuestra vida, sentimos que ¡esa es NUESTRA publicidad!

Publicidad que emociona (4).

  • Publicado el: 9th septiembre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

Qué difícil es emocionar, especialmente porque es prácticamente imposible hallar la fórmula magistral que emocione a todo el mundo de forma homogénea. En publicidad, como en tantas otras disciplinas, no suele valer aquello de “café para todos”. Lo que gusta a unos disgusta en ocasiones a otros, o es indiferente para la mayoría.

Por este motivo, suele suceder que cuando queremos emocionar hasta la lágrima a nuestro público objetivo, el resultado es que otros (que no son nuestro target, se entiende) pueden sentirse incluso ofendidos. De esto sabe mucho Playstation, que desde que en 1994 lanzó en Japón la primera PlayStation, se ha caracterizado por acompañar los lanzamientos de nuevos modelos con campañas absolutamente transgresoras y muy llamativas para los ‘gamers’ pero tachadas incluso de desagradables por muchos otros espectadores.

La campaña ‘Yo sí puedo decir que he vivido’ es una clara muestra de ello: presentó Playstation como la puerta de entrada a un mundo paralelo y consiguió una enorme repercusión entre los jugadores de videojuegos pero fue reprobada por otros sectores. Sin embargo, alcanzó sobradamente su objetivo.

¿Qué os parece a vosotros?

Volver (o el marketing de la “rentrée”)

  • Publicado el: 2nd septiembre 2016
  • Publicado por: Enrique de Mora y Sara Villegas

Volvemos. En estos días todo vuelve. ¿A dónde? A ese destino llamado normalidad, sospechosamente parecido a la rutina. Y todos sabemos lo que cuesta volver a esa rutina.

Nada mejor, por tanto, que reflexionar un poco (sólo un poco, que nuestros cerebros están todavía desentumeciéndose, tras el letargo estival, y, sospechamos que también los de parte de nuestros lectores) sobre la propia rentrée y el marketing que le acompaña.

Como es sabido, los franceses utilizan el expresivo término “rentrée” (literalmente, re-entrada) para describir la vuelta a la normalidad y a la rutina tras las vacaciones y, muy especialmente, tras las vacaciones de verano. El paréntesis vacacional estival suele significar una ruptura con nuestro día a día. Es una huida o una salida de la rutina supuestamente para desconectar y recargar energías. Por lo tanto, parece acertado hablar de volver a entrar en ella una vez consumidas y consumadas las semanas de vacaciones.

A lo que vamos. Es I-M-P-O-S-I-B-L-E sustraerse a la “rentrée”. No sólo por la vuelta al trabajo, a la universidad o al colegio. También, por la inevitable y humana necesidad de contarnos -y comparar- las respectivas vacaciones. Y, por si todo ello no fuera suficiente, por la publicidad….

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La publicidad, en estas fechas (finales de agosto y principios de septiembre), sólo tiene ese tema: la rentrée. En estos días, encender la televisión o, simplemente, pasear por las calles, equivale a encontrarse, por ejemplo, todo tipo de ofertas para que los niños afronten la vuelta al cole con el material escolar pertinente (mochilas, cuadernos, plumieres, libros, etc), con la tecnología de rigor (portátiles, tablets, móviles, etc) y con la ropa adecuada (abrigos, uniformes, chándales, zapatos, zapatillas deportivas, etc). El bombardeo publicitario es inmisericorde, y se dirige tanto a los niños -que reclamarán a sus padres sus preferencias- como a los propios padres.

¿Significa eso que los adultos sin hijos o con hijos que no están en edad escolar se libran de la publicidad de la rentrée? En absoluto. Ahí están los gimnasios, spas y centros de estética compitiendo para hacernos sentirnos culpables de nuestra relajación veraniega e inducirnos a rebajar esos kilos de más. Y las academias de idiomas para recordarnos que, ahora sí, toca de una vez aprender o desoxidar el inglés o cualquier otra lengua. Ahí están también las ofertas de compañías aéreas y de agencias de viajes (sin duda, los mejores precios para viajar se ofertan en la rentrée cuando nadie -bueno, sí, los más espabilados- compra billetes). Y ahí están, también, los coleccionables de todo tipo (cromos de la nueva temporada de la liga de fútbol, películas clásicas, vinilos, coches en miniatura, princesas de Disney, cursos de idiomas, técnicas de costura, y todo lo que sea imaginable).

Si nos fijamos, la publicidad de la rentrée no suele ser precisamente sofisticada. No abundan ni las metáforas ni las emociones, más allá de una emoción pelín forzada: la alegría exultante y las sonrisas de oreja a oreja de niños a los que no les cuesta nada volver al cole y de adultos que hacen deporte sin sufrir o que aprenden idiomas sin esfuerzo. Por lo demás, es una publicidad racional, que construye su mensaje centrándose en la oferta concreta (tal producto o tal servicio, ilustrado mediante alguna foto) y en el precio. Y poco más. Pero es que el cerebro y el bolsillo del consumidor están también volviendo… Y ni uno ni otro están para grandes alardes. Por eso, el consumidor de rentrée sólo aspira a saber cuánto le va a costar eso que necesita sí o sí… Y punto.

O sea, por si no fuera suficiente volver a trabajar o a estudiar (y competir con familiares, compañeros y amigos por ver quién ha disfrutado de unas vacaciones más glamurosas), la atosigante y poco sofisticada publicidad de estas fechas nos recuerda sin cesar la necesidad de volver a la rutina. Es como un “chute” de realidad en vena. Y así, año tras año. Y seguirá siendo así por los siglos de los siglos. Es la película de la rentrée: una mezcla entre “Volver” de Almódovar y “Atrapado en el tiempo”. Adiós, vacaciones. Feliz “rentrée”.